lunes, 27 de diciembre de 2010

Mi año 2010 en imágenes

Terminamos un año rico en experiencias y del cual hemos guardado un montón de imágenes, tanto en el disco duro del ordenador como en nuestra mente.
Comenzamos el año con una gran nevada en Madrid. Celebramos Carnaval, muchas fiestas en el cole de Sara. Nos fuimos a Disneyland París, a la playa, a Los Pirineos; estrenamos nueva tienda de campaña para ir de camping, nos fuimos de turismo rural a las riberas del río Ebro y nos dimos algún que otro paseito en bicicleta por los alrededores de casa.
Terminé mi primer trabajo de scrapbooking; participé de nuevo en el mercadillo solidario de la parroquia de San Gerardo con un montón de pendientes y seguí haciendo muchas pulseritas y collares con mil tipos de materiales.
Y celebramos el 10º cumpleaños de nuestra empresa, Nivel Base.
Esperemos que 2011 sea tan intenso como 2010.
¡FELIZ AÑO!

¡El año se acaba!


¡Qué rápido ha pasado este año 2010!
Y para terminar bien el año he realizado estos arbolitos de papel para esta Navidad. Tomé la idea de una página de manualidades y aquí están. Fáciles y vistosos.
¡FELIZ AÑO 2011!

miércoles, 24 de febrero de 2010

Sábado de Carnaval


Este año también celebramos el Carnaval en casa con una pequeña fiesta y el sábado 13 de febrero nos disfrazamos para la ocasión.
La reunión fue menos concurrida que el año anterior, pues por diferentes motivos varios de los invitados fallaron, pero aun así, la cosa estuvo animada y divertida.
Hasta casi la última semana no elegí modelo, pues no había mucha cosa que me convenciera o que me resultara fácil de confeccionar, porque a diferencia del traidor de Eduardo, que este año se ha comprado el disfraz, yo trato de ir con algo casero y hecho a mano, por lo menos en parte.
Así que, después de mirar y mirar fotos en la red, me decidí por un traje "October fest" y no quedó mal. Aprovechando una falda negra y un delantal que ya me hice otro año para disfrazarme de algo similar, cogí telas, fieltros y demás y con la ayudita de mi madre, hicimos camisa y chaleco. Y... venga, ¡todo un Dirndl típico alemán para la ocasión! y a servir cervezas cual experimentada camarera.
Sara lució el disfraz de Caperucita Roja que le hice el año pasado y que llevó al cole y Eduardo se compró, ni más ni menos que un disfraz de escocés, para enseñar la cacha y lo que se terciara.
Y contamos con la presencia de un policía con la presa sexy, que por cierto, ganaron en esta ocasión el concurso de disfraces; además de una pastorcilla con su ovejita acompañadas por un vaquero de la pradera que había tenido un pequeño encontronazo con los indios.

lunes, 4 de enero de 2010

Últimos días del año en Bilbao

Pasamos los penúltimos días del año en Bilbao y tuvimos una suerte bárbara con el tiempo, porque las predicciones anunciaban lluvia durante los tres días que pasamos allí: 28, 29 y 30 de diciembre.
Con la excusa de ir a visitar la exposición del arquitecto Frank Lloyd Wrigth en el museo Guggenheim, nos fuimos a Bilbao a conocer la ciudad. Y la verdad es que nos gustó mucho.
Apenas llovió el primer día y la temperatura rondando los 18ºC durante todo el día. Un poquito de viento sí que hizo, sobre todo en las zonas altas que rodean la ciudad, que abajo, por estar la ciudad en el valle del Nervión y protegida por los montes que la rodean, no se notaba tanto el viento.
El coche lo dejamos en el parking del Arenal, muy cerquita del Casco Viejo, donde se encontraba nuestro hotel: Bilbao Jardines. Algo carillo resultó la estancia del coche en el parking los tres días, pero todo el Casco Viejo es peatonal y en las zonas cercanas el aparcamiento está restringido.
El hotel bastante bien, a cinco minutos del Teatro Arriaga y de la ría, buen punto para iniciar nuestros paseos turísticos.
Compramos un Creditrans, un billete de transporte que nos permitió viajar en el tranvía que va paralelo durante gran parte de su recorrido a la ría y que tomamos el primer día para tener una visión de Bilbao; también viajamos en el metro, con sus dos líneas, nada que ver con el gigantesco metro de Madrid.
El billete también nos llevó al funicular del Artxanda, que te sube hasta el monte del mismo nombre, desde el que se tienen unas vistas de Bilbao bastante espectaculares.
Y en metro nos fuimos hasta Las Arenas, para cruzar la ría en el famoso Puente Colgante de Vizcaya; viaje de pocos minutos sobre el río Nervión, también financiado por el Creditrans y que nos llevó hasta la orilla izquierda a conocer algo del municipio de Portugalete.
La visita al Guggenheim la teníamos programada para el día 29 por la tarde. La exposición de arquitectura fue interesante; en la planta baja solo hay dos o tres macroinstalaciones y la tercera planta no la vimos porque Sara ya estaba cansadita. A mí personalmente, no me volvió loca el museo, seguramente lo que no vimos merecía la pena; pero el edificio exteriormente no me gusta nada de nada. Es impactante, pero raro y aunque está en un sitio bonito a la orilla del río, no termina de convencerme.
El tercer y último día, nos fuimos en tranvía hasta el Museo Marítimo Ría de Bilbao, donde además de ver el museo y subir a algunos barcos ya en el dique seco, pudimos montar en un bergantín holandés anclado en la ría, que hace travesías hasta Holanda.
Algo en lo que fallamos un poco fue en las comidas. Tanta fama la buena comida vasca y no terminamos en sitios muy típicos que digamos. Se nos hacía tarde, era la hora de comer, Sara tenía hambre... En Portugalete entramos en una taberna típica a tomarnos un "pintxo" y lo regentaban dos mujeres chinas y de típico no mucho. Y los otros días, comidas y cenas un poco de platos combinados. ¡Volveremos a ponernos ciegos de pintxos y demás!
Sí pudimos degustar unos dulces que parecen típicos: los bollitos de mantequilla, una especie de suizos rellenos de algo parecido a nata o según dice Fabian, de mantequilla de Soria, ¡ligeritos y de dieta!; que compramos en una tahona que había justo frente al hotel.