sábado, 21 de marzo de 2009

Excursión por el Puerto de Guadarrama


La semana pasada, aprovechando el buen tiempo, hicimos una pequeña excursión por el Puerto de Guadarrama o Alto del León, que separa las provincias de Madrid y Segovia.
Dejamos el coche junto al hoy abandonado bar Casa Hilario y tras cruzar la carretera, iniciamos la marcha por el Camino de Peguerinos.
Justo al inicio del recorrido y levantado sobre una peña, se contempla uno de los varios bunkers de la Guerra Civil que se pueden contemplar por el camino. A pocos metros, pudimos ver otro, dentro de unas instalaciones militares y el tercero y último que vimos en nuestra caminata, según Fabian, se trataba de un bunker posiblemente de observación, no muy grande, al que pudimos acceder, para comprobar, que también los gamberros van de excursión y dejan sus huellas en forma de pintadas y abandono de basuras, hasta en medio del monte.
Mochilas al hombro y tras pasar por la Fuente de Las Hondillas, nos desviamos del camino principal, para evitar así, los muchos coches que pasaban por la ruta, de excursionistas más comodones que querian admirar el paisaje sin bajarse del auto.
Tomamos un camino que sale a la izquierda y durante la caminata, pudimos contemplar numerosos pinos caídos, muchos de ellos arrancados de raíz, consecuencia de las pasadas nevadas y los temporales que azotaron la zona semanas atrás. En las zonas más umbrías del camino todavía había restos de nieve.
Durante toda la mañana Sara estuvo muy entretenida cogiendo piñas, mirando lagartijas, árboles, trepando por las rocas... Se lo pasó muy bien y resistió toda la caminata, casi seis kilómetros que hicimos, entre la ida y vuelta.
La paradita para comer la hicimos en un pequeño claro junto al camino, desde donde se podía contemplar una bonita estampa de la sierra: vallecitos, pinos centenarios, la estación de ferrocarril de Tablada... Después de los bocatas y antes de emprender el regreso, la pequeña Sara se empeñó en hacernos unas fotos. Con la cámara colgada al cuello, asombrosamente nos hizo varias fotos estupendas, sin cortarnos ni pies ni cabezas. ¡Esta niña es atómica!