viernes, 14 de agosto de 2009

De turismo por Asturias


Otra vez hicimos las maletas y hasta Asturias nos fuimos, para pasar allí otra semanita, alojados en el hotel rural "Valle Las Luiñas". El hotel, situado en el pueblo de Soto de Luiñas, en el concejo de Cudillero, es un hotel pequeñito, muy acogedor y donde pudimos disfrutar de abundantes desayunos y generosas cenas.

Impresionantes los paisajes costeros, con sus magníficas playas y acantilados. Merece la pena acercarse hasta el Cabo Vidio y esperar el atardecer para poder contemplar de la puesta de sol en el mar.

Solo disfrutamos de tres días de sol, pues las nubes y la lluvia hicieron su aparición y no nos abandonaron hasta nuestra marcha, pero disfrutamos de varios días de playa.

Magnífica la playa de la Concha de Artedo, a la que accedimos por un agradable caminito entre un bosquecillo, a la ribera del río Uncín que vierte sus transparentes aguas en la misma playa.

Conocimos por fin el bonito y pintoresco pueblo de Cudillero, bajo el sol y bajo la lluvia, del que hicimos muchísimas fotos, de sus casitas de colores, sus callejas, el faro, el puerto viejo...

Visitamos la conocida población de Pravia, Santianes de Pravia y su iglesia prerrománica de San Juan Evangelista; San Esteban de Pravia; comimos en Salas, donde admiramos el tejo centenario que
hay junto a la iglesia de San Martín; nos desplazamos hasta Luarca, donde visitamos el aula del mar que guarda ejemplares del famoso calamar gigante y otros peces abisales.

La ría de Pravia, con sus grúas y cargaderos de mineral restaurados, nos gustó mucho, al igual que la rías de Avilés y la de Navia. Cuando baja la marea, es impresionante ver todo el entorno de las rías, que a las pocas horas estará de nuevo sumergido bajo las aguas.
Aprovechando un día de lluvia, nos dirigimos hacia el interior y llegamos hasta la población de Navelgas, donde pudimos visitar el Museo del Oro de Asturias. En esta población hubo explotaciones de oro en el tiempo de los romanos y todavía la gente se dedica a batear oro en los ríos de la zona. Experiencia que pudimos practicar aunque no en el río. Allí en el museo, por un euro, te vende un saquito con 200 gr de arena y 3 trocitos de laminillas de oro. Pues batea en mano y en un tanque de agua, a buscar el oro. Y claro, al final aparece. Lo increíble que debe de ser encontrar una pepita de oro en el río.

Y continuando nuestra ruta, nos acercamos hasta la población de Salinas, con su amplia playa llena de surfista en un día de lluvia y el Museo de Las Anclas, dedicado a Philippe Cousteau, situado en la península de La Peñona.

De camino a Madrid, alargamos un poco el recorrido hasta Galicia, para visitar en Foz a los tíos de Sara, Rosi y Jose. Y muy cerquita de Foz, en Ribadeo, está la últimamente famosa playa de Las Catedrales. Pues allá que nos fuimos, embutidos en nuestros impermeables y hubo suerte y llegamos en marea baja para contemplar los paisajes que deja el agua al descubierto. Lástima que no hiciera muy buen tiempo y hubiera tanta gente, pero volveremos.

Igual que volveremos a la verde y húmeda Asturias.

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